Claramente, la ignorancia es un
factor de riesgo. Sino baste mirar los resultados del último estudio del
Ministerio de Salud sobre conducta sexual en los adolescentes chilenos. Dramático.
Entre los años 2009 y 2013, el porcentaje de VIH-SIDA subió entre los jóvenes de
15 a 19 años en un 74,1% respecto del período 2005-2009. Aún peor. Las cifras
mostraban una tendencia porque el alza venía desde 1999. Entre este año y el
2003 se detectaron 168 casos, en tanto entre 2009 y 2013, se dio un total de 390
casos de SIDA en ese grupo etario. Es decir, un alza acumulada del 132%.
La Jefa del Programa Nacional de
Prevención y Control de VIH-Sida del Ministerio de Salud, Edith Ortiz, señaló
al publicarse el estudio que persistía
el sexo desprotegido entre los adolescentes. Por ejemplo, sólo un 50% de
los jóvenes entre 15 y 19 años utiliza el condón en su primera relación sexual.
El aumento de contagio entre los
jóvenes es tan grave que el Ministerio de Salud decidió revisar sus políticas
de prevención para adolescentes, las que son parte de la Estrategia Nacional de
Salud. La titular de la cartera, Dra. Carmen Castillo, incluso indicó que el
Ministerio trabajaba en una modificación a la Ley de SIDA para otorgar mayores
facilidades a los adolescentes para realizarse el examen de VIH.
David Palma, Coordinador de
Ciencias y Educación de la Fundación “Iguales”, atribuyó a la “ineficiente y
dispar” educación sexual entregada en los sistemas escolares la causa principal
del incremento del SIDA entre los jóvenes. Palma precisó que, al “no discutirse
los temas de sexualidad desde la infancia, no se ataca el problema de la falta
de una cultura de autocuidado desde las primeras etapas de la adolescencia”.
El tema del mayor contagio entre la
población joven no es, en todo caso, privativo de nuestro país. En el mundo, al
día se dan aproximadamente 5.000 nuevos casos de VIH-SIDA de los cuales un 30% afecta
a jóvenes entre 15 y 24 años. Aunque, felizmente, la tasa de contagios ha
disminuido a nivel planetario, lo contrario de lo que ha ocurrido en Chile.
Según
cifras recogidas el año 2015 por el Programa de Naciones Unidas para el
VIH/Sida (Onusida), los nuevos contagios en el mundo han disminuido en un 35%
desde el año 2000, siendo mayor la baja entre los niños, con un 58%. En Chile
ha aumentado en los últimos 10 años, con un peak de contagios el año 2011.
El estudio del Minsal sobre jóvenes y SIDA publicado el 2015 fue tan devastador que,
entre otras medidas, el Instituto Nacional de la Juventud comenzó a trabajar en
conjunto con el Ministerio de Salud generando,
entre otras iniciativas, espacios de participación juvenil para promover la información
sobre derechos sexuales y reproductivos. Asimismo, se entregaron gratuitamente
más de cien mil preservativos.
¿Por qué la enfermedad crece tanto en Chile, especialmente
entre los jóvenes? Se señala que la falta de educación sexual sería una de las
causas. Por ejemplo, no existe un programa de educación sexual en las bases
curriculares del Ministerio de Educación. Magdalena Rivera, médica sexóloga
especialista en educación sexual, responsabiliza a la influencia de
la Iglesia y grupos conservadores el frenar los programas y apuntar a que los
jóvenes inicien su sexualidad después del matrimonio.
Quizás por ello, el Manual “100 preguntas sobre sexualidad
adolescente” que lanzó recientemente la Municipalidad de Santiago –a pesar de
crear anticuerpos en algunos sectores- puede ser un instrumento útil dentro del
contexto en que viven su sexualidad los jóvenes chilenos. Ellos están en
riesgo. Porque no saber siquiera cómo prevenir el contagio del SIDA, que puede
ser mortal si no se detecta a tiempo, es algo grave. Las preguntas que se están
haciendo cotidianamente los jóvenes deben tener respuesta. Y no solo a través
de Internet, en sitios de dudosa confiabilidad y seriedad y que constituyen los
primeros lugares a los cuales pueden recurrir cuando no hay acceso a otras
redes serias, científicas y oficiales.
Entre nuestros jóvenes hay
analfabetismo sexual. Nadie les ha enseñado a leer ni escribir en clave sexo.
Esa es una razón fundamental para estar en la mira, ya sea del SIDA, de
enfermedades de transmisión sexual, de embarazos inesperados y no deseados. Eso
son males más graves que la supuesta disociación que podrían hacer entre amor y
deseo carnal. Primero hay que enseñarles el abecedario que los proteja y les
permita llegar a la adultez y no sucumbir ante un VIH-SIDA. Después tendrán
todo el tiempo para la vida, la pasión y el compromiso. Es decir, para los
matices.




