Un amigo homosexual cercano a los 45 años, me criticó por omitir en mis columnas
temas tan escabrosos como cotidianos, según me señaló. Apelando a su propia
experiencia, me informó que el porcentaje de maridos chilenos bisexuales era
más alto de lo que uno remotamente imaginaba. Según sus palabras, múltiples
veces había sido buscado por hombres casados, con hijos, y muchas otras
había tenido encuentros sexuales con ellos. Tras las citas, nada había cambiado
en la vida de sus esporádicos y efímeros amantes.
El testimonio de Tomás, casado, dos hijos, de 47 años, corrobora esto último:
"Las relaciones sexuales con mi esposa son muy buenas, pero además tengo
sexo con dos amigos. Pero no es sólo cuestión de sexo, lo primordial es que
somos amigos y lo otro es una consecuencia de esta amistad, no a la inversa.
Creo que esto solo puede entenderlo un hombre…".
En vista del llamado de atención de mi amigo gay, decidí hurgar en este mundo,
al parecer profundamente escondido tras las idílicas apariencias de parejas
supuestamente heterosexuales.
El Movilh (Movimiento de Integración y Liberación Homosexual) señala que,
considerando los resultados del Censo 2012 y siguiendo la fórmula del Informe
Kinsey, en Chile habría 810.189 hombres bisexuales o gays y 853.271 mujeres
lesbianas o bisexuales.
Sin embargo, según el sexólogo Roberto Ronsenzvaig, las estadísticas sobre la
bisexualidad no son confiables. "El o la bisexual se ubica en un territorio sin
reconocimiento social ni moral, por lo que difícilmente admite su condición", dice.
Añade que, "a pesar de lo que comúnmente se cree, sus prácticas no son
habitualmente simultáneas, sino que atraviesan períodos más o menos prolongados
en los cuales pueden mantener una pareja plena de uno u otro sexo". Al respecto,
el caso del escritor Jaime Bayly es ilustrativo.
¿Son los bisexuales en realidad homosexuales encubiertos? Es decir, ¿necesitan
armar una doble vida para ser aceptados socialmente? Según diversos expertos
en el tema, no es así. Partiendo por Sigmund Freud. Desde los tiempos del famoso
psiquiatra que se viene analizando en forma científica la atracción dual hacia hombres
y mujeres. Ya en los años 20, Freud habló de la bisexualidad como "un rasgo
innato de los humanos".
Con él, la definición de sexualidad cambió ya que agregó los conceptos de libido
y pulsión al componente biológico-reproductivo, señalando que el acto sexual del
ser humano es más que instintivo, como el de los animales, porque tenemos la
capacidad de elegir, según lo resume la psicóloga psicoanalítica Daniela Munizaga
Álvarez.
La profesional explica que la elección del camino de la bisexualidad no es algo
racional. "Se trata de una elección inconsciente y no es algo donde uno diga voy
a decidir que me gustarán los hombres y las mujeres. El ser humano debe luchar
incansablemente por definirse para alcanzar una identidad", manifiesta.
A fines de los años 40, Alfred Kingsey -uno de los pioneros de la investigación sexual
humana en Estados Unidos- creó una escala de seis puntos para determinar si una
persona era heterosexual, homosexual o estaba en un punto intermedio. El espectro
mostraba grados variantes de homosexualidad y heterosexualidad. Por ejemplo, en el
rango 3 (propio de los bisexuales quienes, según dijo, practicaban un 50% de relaciones
sexuales con hombres y un 50%, con mujeres) incluyó al 11,6% de los varones blancos
entre 20 y 35 años.
en Viña, contactar reales interesados".
de traición, miedo y confusión estallan y se mezclan. Y, como es lo esperable, si la mujer ama a su marido, se llenará de miedo -porque éste es un tema rotundamente tabú- y de preocupación por el futuro de la unión.
En términos frívolos, para este último puede parecer como el mejor de los mundos, pero ser bisexual no es fácil, dicen quienes viven la condición. "Debes luchar contra estereotipos: que somos promiscuos, adolescentes, oportunistas o cobardes incapaces de asumir nuestra homosexualidad", dice Claudio. "A la gente le confunde la bisexualidad y no hay mucho apoyo para quienes estamos en un punto medio. Ni la comunidad gay ni la heterosexual apoyan a hombres y mujeres que se sienten atraídos a ambos sexos", agrega Pedro. "Tú puedes estar dentro o fuera del clóset. Pero no estar ni dentro ni fuera es una alternativa difícil de llevar", remata Domingo.
Lo que es un hecho de la causa es que existen hombres y mujeres que sienten
atracción física, emocional y sexual por ambos géneros y que son capaces de
construir relaciones amorosas con hombres y con mujeres en forma indistinta.
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