La locura que ha desatado
la trilogía que se inicia con el libro “Cincuenta sombras de Grey” –que
probablemente sea el producto editorial que más se regale a una mujer en esta
Navidad- no es casual.
Más allá que la serie está
escrita de una forma tal que crea adicción (lanzar el anzuelo del erotismo, ir
dando pequeños sorbos de excitación, pasitos de avance hacia la concreción del
coito, que comienza a esperarse en forma casi desesperada tanto por la
protagonista como por las lectoras), la fantasía sexual es un tema
absolutamente conocido y estudiado por la psicología. Porque es parte de la
vida y de la sexualidad humana.
Se podría afirmar que no es
posible el sexo placentero sin fantasía de por medio. Como señalan los expertos
“la actividad sexual nace y se desarrolla en las fantasías”. Las fantasías
sexuales son las grandes aliadas de relaciones sexuales sanas y satisfactorias.
Es claro que el mero estímulo manual, táctil, no basta (recordemos que las
fantasías son las compañeras
inseparables de la masturbación). Menos para las mujeres, cuya sexualidad es
más compleja y, por ende, su proceso de excitación más lento. Los sexólogos señalan que la exploración
mental que lleva a crear escenas y situaciones excitantes, enriquece y amplía las
posibilidades de dar y recibir placer sexual. Se ha observado que las personas
con bajo deseo sexual tienen pocas fantasías sexuales.
Cada persona es única y se
excita con cosas distintas, razón por la cual se ha concluido que el “mapa del
amor” es como la huella digital de la personalidad sexual. Las fantasías
sexuales completarían este mapa y agregarían las pistas que faltan.
Según Freud, las fantasías
son ficciones que las personas forjan y se narran a sí mismas en estado de
vigilia. Se trata de imágenes mentales que pueden contener secuencias completas,
recortes o imágenes aisladas y de las cuales uno forma parte, ya sea como
protagonista o espectador. En general, inventan o recrean situaciones
estimulantes que no necesariamente uno desearía llevar a cabo en la vida real. Su
mayor atractivo reside, a veces, justamente en que no son reales. Lo que uno
quiere es excitarse y esas imágenes tienen el poder de hacerlo. Es decir, si
uno no puede o no se atreve a concretar la fantasía por culpa (o por cualquiera
otra razón), el segundo mejor lugar donde vivirla es la mente, lo que confirma
lo liberador y lúdica que puede ser una fantasía sexual.
El poder de las fantasías
radica justamente en su localización: el pensamiento. Este es el sitio más
seguro porque, como señala un sexólogo, “está médicamente probado que la
imaginación es infértil”... Además, ella
es el afrodisíaco conocido más potente. Lo poderoso de las fantasías sexuales
es que entretienen, no tienen censura y permiten concentrarse en sensaciones
placenteras, lo que aumenta la excitación sexual.
Para la mujer, la fantasía es
el lugar más seguro y también más erótico. Según se ha estudiado, la mente
femenina fantasea más con el romanticismo, con la historia que rodea al sexo. Por
el contrario, la mente masculina apunta directamente al acto sexual. El podrá
decirle a ella: “¡Hagamos el amor ya, aquí, ahora!”. Ella, en cambio dirá: “Dime
cosas sucias”…
Un dato curioso que arrojó
un reciente estudio: en las mujeres, el promedio de fantasías sexuales fue de
0,8 al día durante los tres días anteriores a la ovulación en tanto, durante la
ovulación, la tasa aumentó hasta 1,3 fantasías diarias. La autora principal del
trabajo explicó los resultados: "Algunos aspectos de la sexualidad de las mujeres
parecen estar sincronizados con los períodos de máxima fertilidad, de tal forma
que cuando las probabilidades de concebir son más elevadas, hay un creciente
interés por el sexo y la excitabilidad".
Estudios sobre el tema han
mostrado que por, lo menos, un 20% de las mujeres y un 55% de los hombres tiene
fantasías sexuales una vez al día. Es
decir, las fantasías, como hemos dicho, son normales, parte inseparable de la
vida. El único problema que se pueden
generar es creer que en la vida real podremos controlar la situación como lo
hacemos en la mente. Cuando se fantasea, lo que sucede está sometido a nuestra voluntad.
Cuando estamos con nuestra pareja de carne y hueso, su voluntad también incide,
lo que hace que las fantasías quizás se desarrollen en forma distinta a como
las habíamos imaginado, lo que puede afectar nuestra excitación.
También pueden afectarla los
sentimientos de culpa. Por ello hay que desterrarlos apenas aparecen. La excitación tiene vida propia.
No somos responsables de los estímulos que la provocan, por lo cual sólo hay
que dejarlos fluir.
Entre las fantasías
femeninas más recurrentes está el tener prácticas sexuales que uno nunca sería
capaz de tener en la realidad. Las mujeres tienen este tipo de fantasía en
mayor medida que los hombres y un 28% de ellas se excita de esta forma.
Luego se ubica el tener
sexo con un extraño. Un 21% de las mujeres fantasea con esto. Por otro lado, un
19% fantasea con el hecho de estar indefensa ante la pareja. Se ha visto que
esto puede ser muy excitante para personas muy resolutivas. Desde luego, tener
la fantasía no implica el deseo de ser violada o provocar violaciones. Como se
sabe, hay fantasías que ponen de manifiesto los fantasmas más temidos…
Tener sexo con más de un hombre es la fantasía de un 18% de las
mujeres. Un 11% - un porcentaje mayor entre mujeres heterosexuales que entre hombres
de la misma condición- fantasea con tener relaciones sexuales con otra mujer.
Se ha estudiado que esto ocurriría debido a que, culturalmente, las mujeres reciben una estimulación similar a
la de los hombres en relación a la belleza femenina y serían capaces de
admirarla sin tapujos homófobos.
Sólo un 3% de las mujeres
fantasea con obligar alguien a tener relaciones sexuales, siendo ésta una
fantasía más recurrente en los hombres.
En suma, las fantasías
sexuales no son un lujo sino una necesidad. Y lo son, especialmente, cuando la
rutina empieza a carcomer la relación de pareja, cuando el romanticismo y la pasión
sexual tienden a desaparecer en la maraña de la cotidianeidad. En ese momento, ellas pueden ser una potente herramienta para recuperar
el erotismo. Recordemos lo que dijeron los jóvenes revolucionarios de
Paris-Mayo 68: ¡La imaginación al poder! O, como dicen las abuelas: no hay nada
más fácil que echar a volar nuestra imaginación…
Diciembre de 2012.







No hay comentarios:
Publicar un comentario